Charla en el taller
Esta semana tuve el honor de recibir la visita de mi buen amigo Jerónimo Maya, un guitarrista excepcional y una persona con la que siempre es un placer conversar. La ocasión fue aún más especial porque finalmente le entregué su nueva guitarra, una pieza en la que he trabajado con gran dedicación y que recientemente terminé.
Esta semana tuve el honor de recibir la visita de mi buen amigo Jerónimo Maya, un guitarrista excepcional y una persona con la que siempre es un placer conversar. La ocasión fue aún más especial porque finalmente le entregué su nueva guitarra, una pieza en la que he trabajado con gran dedicación y que recientemente terminé.
Hemos decidido capturar una parte de nuestra conversación en video para que puedan verla y disfrutarla. Creemos que compartir estos momentos les permitirá conocer más sobre nuestro intercambio de ideas, anécdotas y reflexiones en torno a la música y la luthería. Esperamos que este fragmento les brinde una visión más cercana de nuestra charla y de la pasión que compartimos por el arte de la guitarra.
Mientras sostenía la guitarra entre sus manos y la probaba con su inconfundible toque, nos pusimos a recordar cómo y cuándo nos conocimos. Es increíble cómo el tiempo pasa, pero los buenos momentos quedan grabados en la memoria. Revivimos anécdotas de nuestras primeras conversaciones sobre la construcción de guitarras, el sonido que él buscaba y cómo, con el tiempo, hemos creado una conexión basada en el respeto mutuo por nuestro trabajo y nuestra pasión por la música.
Hablamos largo y tendido sobre las cualidades de mis guitarras. Siempre es gratificante escuchar la opinión de un gran músico sobre mis instrumentos, especialmente cuando se trata de alguien con el talento y la experiencia de Jerónimo.
Entre conversación y conversación, no faltaron las risas. La música y la luthería nos unen, pero también la amistad, la admiración y el disfrute de los pequeños momentos. Cada encuentro con él es una oportunidad para aprender, compartir y reforzar esos lazos que van más allá del oficio.
Ver su reacción al tocar la guitarra fue, sin duda, la mejor recompensa. Saber que un músico de su calibre se siente inspirado con un instrumento que he creado con mis propias manos es lo que da sentido a mi trabajo.
Siempre es un placer recibir a mi amigo y compartir estas experiencias que van mucho más allá de la madera y las cuerdas. Estoy seguro de que esta guitarra acompañará a Jerónimo en muchas interpretaciones memorables, y me llena de satisfacción haber podido contribuir, de alguna manera, a su música.